Testimonio de Monseñor Roman Danylak sobre las Apariciones de Garabandal

Testimonio de Monseñor Roman Danylak sobre las Apariciones de Garabandal

 

Monseñor Roman Danylak durante la celebración de la Santa Misa en la Iglesia de Garabandal

 

Monseñor Roman Danylak visita Garabandal con un grupo de peregrinos

 

Monseñor Roman Danylak fue Administrador Apostólico de la Eparquía Católica Ucraniana de Toronto y posteriormente fue destinado a Roma. Un grupo de peregrinos viajó a Roma para asistir a la Beatificación del P. Pío de Pietrelcina y a continuación viajó a Garabandal con el Sr. Obispo.

Dice Roman Danylak:

Después de recorrer todos mis lugares favoritos en Roma salimos hacia Garabandal. Celebramos todos los días la Santa Misa en la Iglesia parroquial. El grupo recorrió el pueblo, visitando los lugares por donde Nuestra Señora llevó a las cuatro niñas; después subimos hasta los pinos, donde tuvieron lugar numerosas apariciones y donde fue proclamado el primer mensaje.

Es aquí, en los pinos, donde quedará la gran señal y donde tendrá lugar el gran milagro prometido por Nuestra Señora en confirmación para la Iglesia y el mundo de la verdad de las Apariciones.

 

Se me preguntó acerca de Garabandal. Quiero expresar mi convicción acerca de la autenticidad de las Apariciones y de los mensajes dados a las cuatro niñas. He leído mucho de lo que se ha escrito y de lo que se ha publicado sobre las Apariciones de Garabandal. He llegado a la conclusión de que las primeras decisiones de las comisiones establecidas por los ordinarios de Santander no hacen justicia a la verdad de las apariciones.

En segundo lugar la creciente convicción de tanta gente y la creciente devoción a Nuestra Señora de Garabandal es para mí una señal de Su presencia. En los últimos años, tras conocer a Michael y Helen Rozeluk y las circunstancias de la curación milagrosa de Michael y tantas otras curaciones milagrosas que tienen lugar mientras rezamos y damos a venerar la medalla de Nuestra Señora de Garabandal a quienes piden su intercesión, todo ello confirma mis más profundas convicciones.

Cuando he leído los mensajes, sentí que debía volver a Garabandal para continuar mis investigaciones acerca de las circunstancias en que se dieron los mensajes y las profecías. He visto la fe de los peregrinos y cada vez soy más consciente del impacto que estas apariciones tienen sobre la gente que cree en ellas; hay una profunda conversión en las vidas de las personas que van conociendo estas apariciones. Siento la poderosa intercesión de la Bendita Madre en todo esto.

Los numerosos testimonios de personas que han vivido de modo especial la intercesión de la Bendita Madre, tantas conversiones y curaciones, son la causa de que haya vuelto como peregrino el 13 de Mayo de 1999, aniversario de Fátima. Los sucesos profetizados, el Aviso, el gran Milagro e incluso el castigo condicional, son parte del mensaje de Garabandal y muestran el gran Amor y Compasión de la Bendita Madre que quiere el bienestar y la salvación de sus hijos acá en la tierra.

Sí, también en esta peregrinación hubo curaciones milagrosas y todos vivieron en su interior esas gracias que Dios da a los que acuden a los lugares donde su Madre se ha aparecido. Ellos lo vivieron durante la Santa Misa en la Iglesia de Garabandal, en los pinos, al recorrer el pueblo por los lugares por donde andaban las niñas durante las Apariciones y en su oración personal.

Fuimos al Monasterio de Santo Toribio a venerar la verdadera Cruz de Jesús. En el siglo sexto, un santo monje que estuvo varios años en Tierra Santa, volvió a su tierra nativa, España, y con el permiso del Papa San León I, trajo con él un trozo grande de la Cruz de Jesús, que ahora se expone a la veneración de los peregrinos. Bendije a todos con esta reliquia y todos vinieron a besarla y venerarla.

El grupo regresó conmigo al aeropuerto de Madrid y yo regresé a Roma el viernes 14 de mayo de 1999.

Vuestro en el Señor y Su Bendita Madre.

+ Roman Danylak

 

El grupo de peregrinos que iba con monseñor Roman Danylak se encontró en Garabandal con otros peregrinos que venían de diferentes países del mundo. Las vivencias que tanto impresionaron al Obispo Roman Danylak se pueden sentir en el relato de Carmen McGrath que dice que:

Mientras estábamos en Garabandal, nos encontramos a "Los Trabajadores de Nuestra Señora", del grupo de Canadá, con el Obispo Roman Danylak, el Dr. Michael y Helen Rozeluk. Y juntos fuimos a venerar la Verdadera Cruz de Jesús en el Monasterio de Santo Toribio, cerca de Garabandal.

Carmen McGrath cuenta cómo fue su peregrinación a Garabandal y Santo Toribio. Carmen curó en este viaje a Garabandal de una dolorosa enfermedad después de 51 años de dolores.

 

El mayor fragmento de la Cruz verdadera de Jesús que se custodia en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Del trozo de madera se hicieron dos trozos en forma de cruz y se puede ver en el centro de la Cruz el lugar donde estuvo el clavo de la mano izquierda de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Dice Carmen:

Mi nombre es Carmen McGrath y vivo en California, EEUU, cerca del Parque Nacional de Yosemite. Soy muy feliz de contar esta historia del amor de Dios a mis amigos los Trabajadores de Nuestra Señora.

Mis amigas Candy y Maria, nuestra amiga hispanohablante, me invitaron a acompañarlas en una peregrinación a Garabandal.

 

 

Nunca pensé que tendría el privilegio de ir en peregrinación a donde nuestra Bendita Madre se ha aparecido. Llegamos a Garabandal el 10 de mayo de 2001 y nos hospedamos en la Posada Paquita, que está cercana a La Calleja. Este es un sendero que sube a los Pinos, donde sucedieron muchas de las apariciones. Subimos este sendero y oramos a menudo en los pinos.

Durante los diez días de permanencia sentíamos una gran alegría. Garabandal está cerca de las impresionantes montañas cántabras llamadas "Picos de Europa" que son como Catedrales y a veces en la niebla es como si llevasen un velo. Todo ello nos hace dar gracias y alabar a Dios por la belleza que Él nos da.

Mientras estábamos en Garabandal, nos encontramos a "Los Trabajadores de Nuestra Señora", del grupo de Canadá, con el Obispo Roman Danylak, el Dr. Michael y Helen Rozeluk.

 Celebramos el Santo Sacrificio de la Misa con ellos en la Iglesia del pueblo. Rezamos juntos por la tarde. Queríamos ir al Monasterio de Santo Toribio pero no había manera de llegar a allí y entonces, inesperadamente, Dr. Michael vino y nos dijo que ellos querían que nosotros fuésemos con ellos.

Nosotras no les habíamos dicho acerca de nuestro deseo de ir y por eso estábamos emocionadas. Fuimos invitadas a ir con ellos al Monasterio de Santo Toribio, que está cerca de Garabandal, donde se venera el trozo más grande de la Cruz Verdadera de Jesús.

 

Besamos la Cruz y yo puse mis rosarios y la alianza en la Cruz. Nos dieron una reliquia de la Cruz Verdadera de Jesús. En la capilla, los peregrinos, este grupo que vino con el Obispo Danylak, cantamos un Himno antiguo: "Adoramos tu Cruz, Oh Cristo, y alabamos tu Resurrección". Qué Amor sentíamos por Él en esos momentos maravillosos.

Durante los días que estuvimos en Garabandal, vinieron varios grupos de peregrinos. Había gente de Corea, Canadá, Irlanda, Checoslovaquia, Italia, España, Hungría y la India. Estábamos agradecidos de poder celebrar el Santo Sacrificio de la Misa con ellos, en sus idiomas.

 

Rezamos en las Estaciones del Vía Crucis a lo largo del sendero que sube a los Pinos, el sitio del futuro Milagro. Rezamos también el Santo Rosario. Allí sentíamos más la importancia del Santo Rosario y del Escapulario, porque allá arriba nos sentíamos mas cerca de Dios.

Debemos aprender a rezar el Rosario muy despacio, como Nuestra Señora enseñó a las niñas. Nosotras lo rezamos lentamente, pensando y meditando lo que decíamos.

Nuestra Señora apareció en Garabandal con el Escapulario marrón, como Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando el Escapulario, somos de Ella de una manera especial. Su amor nos cobija para llevarnos al Cielo. Ella dijo que los que lleven el Escapulario se salvarán.

 

La Santísima Virgen me curó en este viaje a Garabandal después de 51 años de dolores.

Después de dar a luz a mi cuarto hijo, tuve dolores de cabeza violentos que me dolían tanto que hasta me hacían vomitar.

Durante años, los médicos no encontraron la causa. Me dijeron que no eran dolores de los tipos conocidos, tampoco era una migraña. Mi madre tuvo la misma clase de dolores de cabeza. Los síntomas eran: despertar por la mañana con el dolor y no ser capaz de trabajar hasta la tarde. Los ruidos eran insoportables.

 En la planificación de nuestra peregrinación yo traje mis medicinas para los dolores de cabeza. ¡No se necesitaron!. ¡No tuve ni un dolor de cabeza mientras estuve en Garabandal!.

Yo no me di cuenta que estaba curada hasta que he vuelto a casa. Tuve esta dolencia durante cincuenta y un años y ahora, a los ochenta y un años, desde nuestro viaje a Garabandal, no he tenido mas dolores. ¡Doy gracias Dios y le alabo! ¡Dios es tan bueno!.

Hay más. Apenas terminó nuestra peregrinación, estaba citada para una operación de mi rodilla. Sin embargo, en la fecha planificada, enfermé de gripe y la tuve que cancelar.

Mientras estuve en San Sebastián de Garabandal, no tuve problema. Podía andar sin dolor todo el tiempo. Ya no tengo dolor al andar y no tuve que operarme.

Por estas dos curaciones doy gracias a Dios de todo corazón, que me ha curado por la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre del Cielo. Ahora me despierto por la mañana sin dolor de cabeza y sin cojear a causa de la rodilla.

¡Es maravilloso: el Médico más grande en el mundo entero es JESÚS!. Gracias Jesús. Lo alabo y lo adoro. Yo nunca pedí una curación. En Garabandal recé a Dios por otros que lo necesitaban. Dios se acordó de mí y me curó. ¡Gracias Dios mío!.