Carta de Conchita a un grupo de jóvenes franceses

Carta de Conchita a un grupo de jóvenes franceses

 La Virgen os pide oración y sacrificio, visitas al Santísimo, respeto a la Iglesia, y una gran fe; ésta, pedírsela y Ella os la concederá.

 


Grupo de jóvenes del campamento dirigido por el P. Jean de Bailliencourt junto al pórtico de la Iglesia de Garabandal

 

El Padre Jean de Bailliencourt prosiguió el trabajo de difusión de las Apariciones y los Mensajes de la Santísima Virgen María en Garabandal que con tanta abnegación emprendió el P. Laffineur en Francia; recopiló y ordenó la gran cantidad de documentación que heredó de él y vino varios años a Garabandal con grupos de jóvenes franceses.


P. Jean de Bailliencourt con Jacinta

Conchita dirige unas palabras al grupo de jóvenes franceses que visitaron el pueblo de San Sebastián de Garabandal bajo la dirección del Padre Bailliencourt.

Los mensajes de Conchita contienen una invitación a vivir los mensajes de la Santísima Virgen y por ello, aparecen con frecuencia en sus cartas frases del primer y segundo mensaje.

 

Garabandal, 24 de agosto de 1970.

Queridos jóvenes franceses:

De vosotros la Virgen desea ayuda para convertir al mundo y evitar la ira de Dios sobre nosotros pecadores.

Ella confía en vosotros para que con vuestro ejemplo y abnegación seáis modelos para los demás jóvenes que no han tenido las gracias que vosotros tenéis de oir los Mensajes de la Virgen. Ella os pide mucho espíritu de penitencia, sacrificio y oración. Sin estas armas nada podemos hacer.

No es mucho el tiempo que tenemos, pero sí lo suficiente para evitar el gran castigo y contentar al Corazón Sagrado de Nuestra Madre.

Es en el Santísimo Sacramento donde encontraréis las suficientes fuerzas para emprender esta vida que la Virgen os está constantemente pidiendo: Ir a menudo al Santísimo, vaciar vuestro corazón de las cosas mundanas que no os dejan escuchar a Dios.

Si esto hacéis empezaréis a vivir la vida feliz, porque sólo la felicidad que nunca habéis sentido la encontraréis en la entrega a Dios y a la Virgen.

Pedid unos por otros, para vosotros mismos, pedidle a la Virgen. Pedidla con fe y confianza. Ella os dará todo lo bueno para vosotros.

Y ahora para mí y mis amigas os pido roguéis a Dios y a la Virgen para que seamos humildes y sacrificadas y todos juntos pensemos más en la Pasión de Jesús, para olvidarnos de nosotros mismos.

En unión de oraciones, y que un día para siempre nos podamos encontrar en el Cielo para ya ser eternamente felices.

Conchita González.