Carta de San Pío de Pietrelcina a las niñas videntes de Garabandal

Carta de San Pío de Pietrelcina a las niñas videntes de Garabandal

 La carta del P. Pío dice:

Queridas Niñas.

A las nueve de esta mañana la Santa Virgen Maria me ha hablado de vosotras queridas niñas, de vuestras visiones y me ha dicho de deciros.

"Benditas niñas de San Sebastián de Garabandal yo os prometo que estaré con vosotras hasta el fin de vuestra vida y vosotras estareis conmigo hasta el fin del mundo y luego unidas a mi en el gozo del paraiso".

Con la presente os remito una copia del S. Rosario de fatima que la Santisima Virgen me ha ordenado de enviaros. Este Rosario ha sido dictado por la Santisima Virgen y quiere que sea propagado para la salvacion de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los peores castigos que el buen Dios esta amenazando.

Una sola es la recomendación:

Rezad y haced rezar, porque el mundo está en el camino de la perdición. No creen en vosotras ni en vuestros coloquios con la Blanca Señora pero creerán cuando sea demasiado tarde.

3 de Marzo de 1962.

 

La historia de la carta del Padre Pío

 

Nos lo cuenta el doctor Ortiz:

Se encontraba en la cocina de Conchita don Félix López, ex alumno del Seminario Mayor de Derio (Bilbao), que ahora ejerce de maestro en Garabandal.

La niña recibió una carta que no entendía, y pidió que se la tradujese. Estaba en italiano, y don Félix, después de leerla, dijo:

-- Por el estilo, bien pudiera ser del Padre Pío.

Se trata de San Pío de Pietrelcina, capuchino de San Giovanni Rotondo, Italia, mundialmente conocido por sus llagas, su don de conocimiento de las conciencias y sus milagros.

Conchita le preguntó si él sabía las señas de dicho Padre, y al recibir respuesta afirmativa, le pidió que le ayudase a redactar una carta para contestar y dar las gracias. Terminada la carta, la dejaron sobre la mesa de la cocina, sin cerrar.

 Al poco tiempo, Conchita entró en éxtasis y rezó el rosario. Después deñ éxtasis le dijo el maestro:

-- ¿Has preguntado a la Virgen si la carta era del P. Pío?.

-- Sí, y me ha dado una contestación para que se la envíe.

La niña subió a su cuarto, y bajó luego con un papel escrito en la mano; delante de todos metió el papel dentro del sobre que tenía las señas del P. Pío, escritas por el maestro, y la cerró.

El 9 de febrero de 1975 responde Conchita a unas preguntas:

-- Conchita: ¿se acuerda usted de algo, a propósito de esa carta que se dice recibió del P. Pío?

-- Ustedes saben, que tengo momentos en que me acuerdo bien de muchísimas cosas de las apariciones, y tengo momentos en que apenas me acuerdo de nada.

Acerca de lo que ahora me preguntan, sí recuerdo que recibí por correo una carta dirigida a mí y a las otras tres, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz.

Yo quedé extrañada de lo que decía, y como venía sin firma, la guardé en mi bolsillo hasta el momento de la aparición. Cuando apareció nuestra Santa Madre, yo le enseñé la carta y le pregunté de quién era. Nuestra Santa Madre contestó que venía de parte del P. Pío. Yo no sabía entonces quién era el P. Pío, y no se me ocurrió preguntar más.

Después de la aparición, estuvimos comentando lo de la carta; y entonces un seminarista que estaba allí me explicó quién era el P. Pío y dónde vivía. Yo le escribí, diciéndole que cuando hiciera alguna visita a mi país, me gustaría mucho verle. Me contestó con una breve carta, en que decía:

-- ¿Crees tú que yo puedo salir y entrar por las chimeneas?.

A mis doce años, yo no tenía ni idea de lo que podía ser un monasterio.

-- ¿Se acuerda usted del contenido de esa carta que mostró a la Virgen?.

-- No me acuerdo bien de todo; pero sí recuerdo bien su comienzo:

 "Queridas niñas de Garabandal, esta mañana la Santísima Virgen me ha hablado de vuestras apariciones..."

También recuerdo que decía:

-- "Ellos, mucha gente, no creen en vuestras apariciones y que vosotras habláis con la Santa Madre; cuando vengan a creer, será ya demasiado tarde..."

También recuerdo que decía la carta:

-- "Os prometo estar con vosotras hasta el fin de los tiempos."

Eso es todo lo que yo recuerdo ahora.

-- ¿Conserva usted esas dos cartas?.

-- Sí. Creo que mi madre las tenga en España.

 

 

Se le preguntó al Padre Pío sobre si eran verdad las Apariciones de Garabandal.

Dice Joey Lomangino:

Siempre fuimos muy bien recibidos por los sacerdotes donde el Padre Pío. Fuimos donde ellos y les dije:

-- Me gustaría hablar con el Padre Pío, ¿está bien?.

El sacerdote me contestó:

-- Ah, bueno, Joey.

 Así que hizo los arreglos necesarios y volvimos de nuevo más tarde para reunirnos con él en el claustro.

    Al arrodillarme frente a él, dije:

--Padre Pío, ¿es cierto que la Virgen se está apareciendo a cuatro niñas en Garabandal?.

Él dijo:

-- Sí.

Entonces le dije:

-- Padre Pío, ¿debo ir allá?.

Él respondió:

-- Sí, ¿por qué no?.

Fue debido a que el Padre Pío me aseguró que la Virgen se estaba apareciendo allá, y me permitió ir, que no tuve más miedo y fuí a Garabandal.