Los encuentros com la virgen

17.09.2011 17:55

Al día siguiente casi a la misma hora se nos volvió a aparecer la Santísima Virgen y lo primero que nos dijo fue que recemos el Rosario

Las niñas han rezado el Rosario en Garabandal durante sus éxtasis muchas veces. En ocasiones era simplemente rezado. Otras era cantado. A veces durante sus marchas extáticas se paraban delante de los portales de las casas habitadas del pueblo. A veces subían en marcha extática hasta la habitación donde había un enfermo. Se han podido grabar en cinta magnetofónica algunas de estas AveMarías que las niñas rezaban, así como algunas canciones que ellas cantaban invitando a la oración y a la penitencia. El rezo del Rosario en éxtasis es muy despacio, pensando cada palabra y con un énfasis en la voz. En las grabaciones que existen se escucha el ruido de las pisadas de las personas que acompañaban a las niñas durante estos rosarios por el pueblo.

 

 

 

 

    Nosotras, claro, como nunca lo dirigimos, Ella nos dijo: 
—Yo lo dirigiré y vosotras lo seguiréis.

    Ella lo rezaba muy lentamente, diciendo:

—Santa María.

    Y nosotras también decíamos: 

—Santa María.

    Luego rezábamos: 

—Dios te Salve María, igual que cuando se reza el Rosario, pero todo muy despacio.

    Al llegar a la Salve nos mandó cantarla y nosotras la cantamos. Cuando terminamos de rezar el Rosario, Ella nos dió un beso y antes de marcharse nos dijo: 
—Mañana volveré.

    Al día siguiente como Ella lo anunció vino y nos dijo igual que el día anterior: 
—Rezad el Rosario.

 

    Así lo hicimos en esa noche.

    Fuimos a los lugares en que se nos había aparecido la Santísima Virgen al principio. La gente después nos dijo que en éxtasis, habíamos subido a los Pinos y que anduvimos de pino en pino rezando de rodillas.

    Hasta ahora en todos estos éxtasis hemos estado las cuatro juntas: Jacinta, Loli, María Cruz y yo. Pero ya empezamos a tener éxtasis cada una por separado en nuestras casas. Así nos llamaba la Santísima Virgen sin estar juntas sino separadas. Pero siempre en éxtasis veíamos a la Santísima Virgen.

    Como Mari Cruz había tenido ya la aparición primero y se había ido a la cama, pedimos a la Virgen que nos enseñara unas canciones para cantarlas a Mari Cruz discurriendo nosotras alguna palabra y Ella nos ayudaba con lo demás en la forma siguiente:

Levántate Mari Cruz,


Que viene la Virgen buena 
con un cestito de flores, 
para la niña pequeña.

Mari Cruz, Mari Cruz 
que pena nos da de tí 
Rézale mucho a la Virgen 
para que se vuelva donde tí.

Mari Cruz, Mari Cruz 
¿No te huelen las azucenas? 
te las trae la Virgen 
para que seas buena.

   

Esa noche estuvo la Santísima Virgen con nosotras desde las 9 de la noche hasta las 7 de la mañana. Esa noche jugamos a los tios, significa jugar al escondite con la Virgen. Nos escondíamos dos de nosotras y otras dos nos encontraban.

En una de nuestras apariciones bajamos Loli y yo de los pinos con mucha gente y vimos una cosa como fuego en las nubes que también lo vió la gente que estaba con nosotras y los que estaban ahí. Cuando pasó eso se nos apareció la Virgen y le preguntamos qué era aquello.

Ella nos dijo: 

—En eso he venido.

    Otro día, cuando estábamos Loli y yo (que era día del Pilar) estábamos viendo a la Virgen cuando se vió una estrella y un rastro muy grande debajo de los pies de la Virgen. Estrella que vieron varios. Le preguntamos a la Virgen que qué quería decir, pero no nos contestó.

 

Algunas veces queríamos estar juntas las tres pero nuestros padres no nos dejaban estar de noche fuera de nuestras casas, así, cuando salíamos del Rosario algunas veces y teniendo ya dos llamadas hacíamos como si estuviésemos viendo a la Virgen y mirábamos hacia arriba

La explicación de Conchita es clara. Cuando se preguntaba a las niñas, por qué fingían en esta forma antes de tener el éxtasis. Respondían invariablemente: "es porque deseábamos estar juntas. Algunas veces ella nos reñía por hacer esto". para poder estar reunidas. Entonces nos seguían nuestros padres y la gente. Al final llegaba la Virgen.

    Cuando íbamos juntas y se nos salía el calzado, la Virgen decía a la otra: 
—¡Cálzala!

    Y nos calzábamos unas a otras.

    Cuando íbamos solas, si nos descalzábamos seguíamos toda la aparición descalzas y al fin nos preguntaba la Virgen que en dónde estaban nuestros zapatos.

    En estas apariciones le pedíamos a la Santísima Virgen que hiciera un milagro. Ella no nos decía nada, se sonreía con nosotras. Pero nosotras le suplicábamos: 
—Hazlo para que la gente crea pues no nos quieren creer ...

 

    Pero Ella, continuaba sonriendo.

    El Arcángel San Miguel al principio de las ápariciones nos daba hostias sin consagrar. Nosotras ya habíamos comido, 

Conchita hace alusión al ayuno Eucarístico, que era entonces de tres horas y sin embargo El nos las daba pues no estaban consagradas era para enseñarnos a comulgar bien.

    Un día nos mandó que fuéramos temprano a los pinos sin comer nada y que nos acompañara una niña.

Ya desde el principio se dió este hecho. En algunas apariciones sólo les permitía la Virgen que fuera con ellas una niña. A estas niñas les llamaban en el pueblo las niñas testigo, porque eran los únicos testigos que podrían presenciar próximamente la aparición y escuchar lo que las niñas decían. Eran muy pequeñas, como de unos seís años, en el comienzo de las apariciones. Las que preferentemente y casi exclusívamente fueron llevadas para esto, eran Sari y Mari Carmen, hermanas de Jacinta y de Loli.

 Nosotras las llevamos e hicimos lo que El nos mandó. Cuando llegamos a los pinos se nos apareció el Angel con un copón como de oro y nos dijo:

—Os voy a dar la Comunión, pero ahora ya están consagradas las hostias. Rezad el "Yo Pecador".

    Nosotras lo rezamos. Después nos dió la Comunión indicándonos que diéramos gracias a Dios. Luego de dar gracias nos dijo que rezáramos con El: "el Alma de Cristo". Nosotras lo rezamos. Al terminar esta oración, El nos dijo:

—Vendré mañana a daros la Comunión. Después se fue.

    Cuando le decíamos esto a la gente no lo creían algunos y sobre todos los sacerdotes porque decían que el Angel no puede consagrar.

    Cuando volvimos a ver al Angel le indicamos lo que la gente decía y El nos contestó que las hostias consagradas El las cogía de los Sagrarios de la Tierra.

    Esto se lo repetimos después a la gente, pero algunos seguían dudando.

    Así nos estuvo dando la comunión durante mucho tiempo.

    La Santísima Virgen nos mandó a las cuatro Loli, Jacinta, Mari Cruz, y yo ir a rezar el Rosario al Cuadro.

    Algunos días íbamos a las 6 y otros más tarde. Jacinta y Mari Cruz iban a las 7 de la mañana y Loli no tenía hora fija. Pero como a Mari Cruz no le venía bien levantarse tan temprano decidió ir mejor a las 8. Jacinta iba a las 6 acompañada de su madre y gente del pueblo que siempre nos acompañaba. A mí por Semana Santa me mandó que fuera a las 5 de la mañana, como lo hice (pues la Santísima Virgen quería que siempre hiciéramos penitencia).

 

Una expresión extática de Conchita, durante el extasis la expresión es mas bella

 

En vista de que tanto insistíamos a la Santísima Virgen y al Angel para que se hiciera un milagro, el 22 de junio cuando iba a recibir la Sagrada Comunión de manos del Angel me dijo: 
—Voy a hacer un milagro, no yo, sino Dios por intercesión mía y tuya.

    Y yo le pregunté:

—¿En qué va a consistir?

    El me respondió:

—Cuando yo te dé la Sagrada Comunión se te verá en la lengua la Sagrada Forma.

    Yo me quedé pensando un momento y le volví a preguntar: 
—¿Qué, cuando comulgamos no se nos ve la Forma sobre la lengua?

    El me dijo que "la gente no veía la Sagrada Forma, pero que el día que se hiciera el milagro, entonces sí la verían".

    Entonces, yo le repuse:

—¡Pero entonces el milagro será chicul El se sonrió. Después de decirme esto, se marchó.

    Al día siguiente, como no había Misa, fuí al Cuadro a rezar el Rosario, después fuí a rezar una Estación en la Iglesia pero antes de llegar a ella, se me apareció el Angel y como de costumbre me dijo muy sonriente:

—Reza el "Yo Pecador" y piensa que vas a recibir a Dios.

    Luego, me dió la comunión y me dijo que rezara el "Alma de Cristo" con El. Así lo hice.

    Cuando dí gracias, le pregunté al Angel: 


—¿Cuándo será el milagro?

    El me contestó:

—Ya te lo dirá la Virgen.

    Después se marchó. Esta aparición tuvo lugar el 19 de junio. Después que me dijo el Angel que iba a haber un milagro, yo se lo conté a las otras tres niñas: Loli, Jacinta y Mari Cruz, precisándoles que ese milagro lo iba a hacer el Angel por nosotras.

    El mismo día por la noche, vino la Virgen muy sonriente, como siempre, le dije:

    El Angel San Miguel me ha dicho que por su intercesión y la mía Dios Nuestro Señor va a hacer un milagro . . .

    Como Ella no decía nada yo le pregunté:

—¿Cuándo será el milagro?

—El viernes 22 oirás una voz que te lo dirá. Entonces le pregunté:

    ¿Y de quién será esa voz?

    Pero Ella ya no me respondió.

    Al primero a quien le conté lo que el Angel me anunció sobre el milagro fue a un sacerdote llamado Don José Ramón García de la Riva

Este sacerdote es párroco en Barro, cerca de Llanes, en la archidiócesis de Asturias, no muy lejos de Garabandal. Desde el comienzo mismo de las apariciones fue testigo de muchos éxtasis y tomó fotografías de ellos.

    Ese mismo día se lo comuniqué también a Loli, Mari Cruz y Jacinta.

    Llegó el viernes, y tal romo me lo dijo la Santísima Virgen, escuché la voz, estando en los Pinos, que me decía:

—"El día 18 de Julio será cuando se realice el milagro o "milagruco" como tú dices".

Un "milagrucu". Esta expresión es un diminutivo propio de la región en que vive Conchita.

    Después de decirme la fecha fuí y se lo comuniqué a mi mamá y a mi tía Maximina. Les dije que el Angel iba a hacer un milagruco, y en qué iba a consistir. Ellas me repusieron:

—Si realmente acontece ese milagro entonces sí que creerán todos . . .

    Hago la aclaración, que para entonces no se lo había comunicando a nadie más, fuera de los que ya he mencionado.

    Un día en que el Angel me trajo la Comunión aproveché para preguntarle:

—¿Cuándo podré comunicar a la gente el acontecimiento del milagro y en lo que va aconsistir?

—Quince días antes, me respondió.

    Terminada esta aparición, la gente del pueblo me preguntaba si el Angel me había informado algo del milagro (pues ya le había dicho al pueblo que el Angel iba a hacer un miagro), pero no lo creían.

Julio 1962

    Cuando llegó el día en que tenía que anunciar la fecha del milagro, se lo dije al pueblo y escribí cartas 

Un fragmento de una de estas cartas que lleva la fecha del 6 Julio 1962. 

    "Sólo dos letras para decirle una gran noticia para mí y yo creo que para Ud. también. Me dijo el Angel que iba hacer una prueba y esa prueba es que cuando esté comulgando que se me vea la Forma. Es pronto, en este mes, el 18. A mí, claru, no se me hace milagro, como creo que me la ven siempre. ¿Lo creerán entonces?

Don Valentín que dudaba sobre el milagro, me indicó que no escribiera más cartas:

—¡A la mejor no sucede!, me dijo.

 

 

Había en el pueblo un señor llamado Eustaquio Cuenca que me decía lo mismo que Don Valentín: que no escribiera más cartas. Pero yo les respondí que me había mandado la Virgen y el Angel, que anunciara el milagro, pero que a pesar de eso, la gente del pueblo no lo creería.

Cuando llegó el día 18 de julio, el pueblo se llenó de gente. Todos querían ver el milagro. Era la fiesta del, pueblo. Junto a mi casa estaba la función de baile. Pero en dos casas vecinas se notó que en grupos de personas rezaban el Rosario. Entre tanto otros trataban de suprimir el baile pues comentaban que si continuaban bailando no habría milagro. Entonces un señor de los que querían suprimir el baile, Ignacio Rubio, 

Conchita se refiere a un caballero andaluz, natural de Córdoba, que con frecuencia subía a Garabandal sobre todo en un principio.

me preguntó a mí que si yo quería que se suprimiera el baile. Entonces le contesté: 
—Con baile o sin baile el milagro se producirá.

    Entonces ya no se discutió nada más sobre el baile.

    Llegada la noche de ese mismo día, la gente estaba intranquila pues se hacía tarde. Yo en cambio, como la Virgen y el Angel me habían dicho que el milagro vendría, no tenía miedo, pues ni la Virgen ni el Angel me han dicho una cosa que no se cumpliera exactamente.

    Al llegar las 10 de la noche ya tenía una llamada. A las 12 otra. Después, a las 2 de la mañana, se me apareció el Angel en la habitación de mi casa cuando estaba acompañada de mi mamá Aniceta, de mi hermano Aniceto, de mi tío Elias y mi prima Luciuca, así como una joven de Aguilar del Campo, María del Carmen Fontaneda. El Angel estuvo poco conmigo. Y como en otras ocasiones me dijo:

—Reza el "Yo Pecador" y piensa a quién vas a recibir.

    Así lo hice. Después me dió la Comunión, recomendándome que rezara el "Alma de Cristo", y que diera gracias manteniendo la lengua afuera con la Sagrada Forma hasta que El se retirara y la Virgen llegara. Así lo hice. Cuando vino la Virgen me dijo:

—¡Todavía no creen todos!

 

 

Puede considerarse este hecho, como una de las cosas más importantes entre los hechos que han tenido lugar en Garabandal. Fue el 18 de Julio de 1962. Anunciado por la niña con muchas cartas desde 15 días antes.

    El número de personas que subió a Garabandal ese día entre dos mil y tres mil. Juzgando por el calendario, el hecho tuvo lugar el día 19 ya que exactamente serían las dos de la madrugada del día 19 cuando se realizó. Pero si tenemos en cuenta la hora solar real local estamos en el 18. 

    Las personas que cita Conchita como presentes en su casa en el momento de presentársele el Angel son: su madre, su hermano Cetuco (Aniceto), su prima Luciuca, hija de Antonia y de Tomás. Antonia es hermana de Aniceta. Viven habitualmente en Cabezón de la Sal. Tendría Luciuca como unos 11 años cuando sucedió el milagro de la Comunión. También se cita a la señorita María del Carmen Fontaneda.

    Son muchos los testigos que se han encontrado presentes en este hecho. De entre ellos tomamos la relación definitiva de este acontecimiento.

    Conchita quedó en éxtasis en la habitacion superior de la casa. En este estado descendió las escaleras y salió a la calle. Avanzó girando hacia la izquierda, hasta llegar a una pequeña calleja donde cayó de rodillas. En este estado y con las manos extendidas hacia abajo sacó la lengua limpia. De pronto, en la fracción de un segundo, brotó la Forma. Era semejante a las que suelen darse en las Iglesias aunque de apariencia algo más gruesa. Era blanca. La vieron todos los que miraron, ya que la niña permaneció con la lengua fuera durante el espacio de unos dos minutos o algo más.

    D. Alejandro Damians y Damians es uno de los principales testigos de este hecho. Es un caballero catalán que pudo filmar el momento histórico. El mismo nos cuenta cómo tuvo lugar.Salió de Barcelona con su familia y pasando por Zaragoza compró una cinta para filmar cine en una cámara de 8 mm. El confiesa que nunca había filmado. La cámara que llevaba no era suya sino de un amigo que se la entregó al momento de partir. El cuenta cómo pudo hacer la fotografía:

    Aguanté con firmeza el empuje de mis seguidores intentando con todas mis fuerzas no ser desplazado del privilegiado lugar en que me hallaba situado y lo conseguí.

    Los empujones fueron decreciendo para quedar finalmente todo en relativa calma. Poco antes de media noche, las nubes que obscurecían el cielo se habían ido disipando y el manto azulado se había tachonado de estrellas que brillaban alrededor de la luna.

    "A su luz y a la de infinidad de linternas que alumbraban la calleja, pude distinguir claramente que Conchita tenia la boca abierta y la lengua fuera, en la clásica actitud de comulgar. Estaba más bonita que nunca. Su expresión, su gesto, lejos de provocar risas o presentar el más leve asomo de ridiculez, eran de un misticismo impresionante y conmovedor.

 

 

De pronto, sin saber cómo, sin darme cuenta, sin que Conchita hubiera variado en lo más mínimo su expresión, la Sagrado Forma, apareció de repente en su lengua. Fué totalmente inesperado. No dió la impresión de ser depositada allí, sino que más bien podía decirse que brotó a una velocidad superior a la percepción de la mirada humana.

Colgada de mi muñeca llevaba la máquina de filmar. Sin hacer caso a las protestas, sin recordar apenas las instrucciones de mi primo, apreté el disparador y filmé los últimos instantes de la Comunión de Conchita.

Cuenta el Sr. Damians a continuación cómo fué empujado y cayó por tierra. Al revelar el film se encontró con un número de casi 70 fotogramas de 8 mm en blanco y negro, muy defectuosos en el aspecto técnico, pero suficientemente claros en lo que se refiere a que puede apreciarse en ellos la presencia de una hostia en la lengua de la niña.

Uno de estos fotogramas es el que con tanta frecuencia se ha exhibido en casi todas las publicaciones sobre Garabandal.

El Sr. Obispo de Santander, D. Eugenio Beitia Aldazabal, se interesó por este film y escribió a D. Alejandro Damians solicitando una copia del mismo ya que "podía ser de gran interés y servicio para la Iglesia".

Con este film quedó probado que lo que vieron los presentes no fue una alucinación de ellos sino que realmente lo que vieron que había en la boca de la niña era verdad.

Otro de los testigos de este hecho es Benjamín Gómez, domiciliado en Pesués. El mismo se confiesa como hombre no dado en demasía a las cosas de la Iglesia y que tuvo la suerte de ver muy de cerca todo lo relacionado con este hecho.

 

 

De una entrevista grabada en cinta magnetofónica en Burgos, tomamos algunos datos.

Pregunta: ¿Vió V. bien a la niña? 

Respuesta: Perfectamente. Estaba muy cerca de mí.

Pregunta: ¿Estaría a un metro de distancia? 

Respuesta: No, qué va. Mucho menos. A un palmo escaso.

Pregunta: ¿Vió V. cómo sacaba la lengua?

Respuesta: Sí, vi cómo llegó, cómo se arrodilló con las manos extendides hacía abajo. Ví cómo sacó la lengua. Y aquí quiero decir una cosa. La lengua la sacó limpia, vacía. Yo me sorprendí y miré. Pude mirar muy bien, porque como les digo estaba muy cerca, a menos de un palmo. Miré su boca, tranquilamente, todo iba bien sin prisas. Miré arriba y nada. Miré abajo y nada. En esto una prima mía que estaba detrás de mí me tocó en el hombro para que me retirase y le dejase ver. Yo giré un momento la cabeza, lo que se dice un momento y cuando volví la cabeza, ya tenía la Forma en la lengua.

Pregunta: Y ¿cómo era la Forma?

Respuesta: Ah! eso ... es muy difícil de decir. Era Blanca. Pero de un blanco que no es de este mundo. A veces he querido buscar una comparación y no encuentro más que una cosa que se le parece pero de lejos. Es como cuando la nieve. Ha nevado y sale el sol y refleja en la nieve. Pero que entonces hace daño a la vista y este blanco no lastimaba la vista.

Pregunta: ¿De qué tamaño era?

Respuesta: Aquí quiero decir una cosa: Por poner una comparación era como dos monedas de veinticinco pesetas una sobre otra.

Pregunta: ¿Cree V. que la niña la pudo poner con la mano?
Respuesta: De ninguna manera. Lo hubiéramos visto. La niña no se movió.

Pregunta: ¿Cree V. que la tenía oculta en la boca y habilmente la cambió sobre la lengua? 
Respuesta: No pudo hacer eso. Yo miré bien dentro de su boca y allí no había nada de nada.

    Otro de los testigos de este hecho es el albañil de Garabandal, llamado José Luis Diez.

       En otro punto de su diario hará la niña alusión a este milagro y a las explicaciones que la gente daba de ello.

    Al llegar la Virgen, después de haber recibido la niña la Comunión, le dijo: "Todavía no creen todos". Sobre esto la misma niña recoge en un comentario en su diario algo de lo que sucedió.

    Después me mandó rezar el rosario, como lo hice.

    Bueno, este milagro que Dios Nuestro Señor hizo por intercesión del Angel San Miguel, algunos lo vieron completo, otros sólo vieron la Forma en la lengua, en ese momento creyeron firmemente, tanto los que lo habían visto, así como los que sin verlo creyeron por los informes de los que lo vieron.

 

 

 

Al transcurrir algunos días la gente comenzó a dudar pues todos decían que había sido yo quien había puesto la Forma sobre mi lengua y todo eran comentarios sobre lo mismo.

Un Padre Franciscano el P. Justo, vió el milagro pero no lo creyó y decía a la gente que no lo había visto y que era mentira. Que yo había sido quien había hecho todo. Después de dos o tres días me llegó una carta del mismo Padre pidiéndome perdón por haber pensado así de mal. Me decía que era el demonio quien así lo tentó.

A los pocos días que llegó esa carta, llegaron tres Padres de parte del Padre Justo, pues les había explicado cosas que habían pasado aquí sobre la Santísima Virgen. Dichos padres me contaron que el referido Padre Franciscano había pasado muchos días y noches sin dormir pensando en la Sagrada Forma, pero al fin había reaccionado bien y aceptó lo sucedido creyéndolo todo.

1961-1963

La Virgen Santísima me ha anunciado un milagro.

La Virgen Santísima me ha anunciado un milagro que Dios Nuestro Señor hará por su intercesión.

Como el castigo es muy, muy grande, como lo merecemos, el milagro es también inmensamente grande como el mundo lo necesita.

 

 

A mí me ha dicho la Virgen la fecha del milagro y en qué va a consistir. Debo decirlo ocho días antes a la gente para que venga. El Papa lo verá desde donde esté, lo mismo el Padre Pío. Los enfermos que asistan a él, sanarán y los pecadores se convertirán. Los que vean este gran milagro, que Dios Nuestro Señor hará por intercesión de la Santísima Virgen, no dudarán. Y ahora todos esperando ese gran día del milagro, para ver si el mundo cambia y el castigo no viene.

A nosotras cuatro: Loli, Jacinta, Mari Cruz y yo, desde el principio nos había dicho la Santísima Virgen que nos íbamos a contradecir unas con otras. Que nuestros padres no andarían bien y hasta llegaríamos a negar el haber visto a la Virgen y al Angel.

Todo esto nos extrañaba mucho a nosotras —¡Claro!— de que nos dijera todas estas cosas . . . Pero en el mes de enero de 1963 todo lo que la Santísima Virgen nos había dicho desde el principio se ha cumplido

Primero nos hemos llegado a contradecir unas y otras y hasta hemos negado haber visto a la Virgen.

Hasta un día hemos ido a confesarnos. Pero en nuestro interior teníamos la convicción de que el Angel y la Santísima Virgen se nos habían aparecido, pues Ella traía a nuestra alma una paz y alegría muy profunda y muchas ganas de amarla más, su hablar y su sonrisa nos hacen querer y amar más a la Virgen y entregarnos, completamente a Ella.

Nosotras pues, nos hemos ido a confesar, pero sin pensar ni creer que eso era pecado. Si fuimos a confesarnos, fué porque el Párroco nos dijo que lo hciéramos. Nosotras dudamos un poco, pero en una forma de duda que más bien parecía que el demonio quería que negáramos a la Virgen.

Lo mismo hicimos delante de nuestros padres a quienes hemos dicho que no habíamos visto a la Virgen, pero que las llamadas y el milagro de la Sagrada Forma eso sí era cierto.

Yo quedaba extrañada en mi interior de decir esas cosas cuando mi conciencia estaba completamente tranquila de que sí había visto a la Santísima Virgen. El Párroco, Don Valentín Marichalar, nos ha dejado de penitencia diez rosarios y cinco Padres Nuestros.

Después de transcurridos unos días, se nos volvió a aparecer la Virgen.

Entonces fue cuando el padre de Loli, Ceferino, mandó traer una comisión de médicos cuyos nombres son: Alejandro Gasca, Félix Gallego y Celestino Ortiz.

El Dr. D. Alejandro Gasca era a la sazón médico de la Penilla y director del centro de Reinosa. El Dr. D. Félix Gallego era médico de Requejada-Polance. Y el Dr. D. Celestino Ortiz Pérez era médico de Santander.

La misma tarde que llegaron, esta comisión preguntó a Mari Cruz, Jacinta, Loli y a sus padres, el motivo por el cual ellas decían no haber visto a la Virgen. Ignoro lo que esos médicos hayan creído pero lo que sí sé es que decían que todo aquello, referente al milagro de la Hostia lo había hecho yo, explicándolo a su manera. ¡Claro! en esos ratos en que no se sabe lo que se dice y se dejaron dominar algo del demonio.

Ellas, desde ese día, ya no volvieron a tener más apariciones; yo sí, esa misma noche, hasta el día 20 de enero (de 1963), después ya no he vuelto a verla. 

Conchita habla desde la perspectiva de la fecha en que escribe. En realidad había de pasar una crísis más fuerte de dudas y negaciones en el verano de 1966.

 Ahora Loli, y también Jacinta han vuelto a la realidad; creen que han visto a la Santísima Virgen ¡claro!, ¿por qué no lo van a creer?

 Aunque Mari Cruz aún sigue diciendo que no, que ella no ha visto a la Santísima Virgen.

Mary Cruz es la primera a la que se le retiraron los éxtasis. Es la que se ha mantenido más tiempo en el estado de duda y de negación. A este propósito citamos una carta de Mari Cruz en que se ve el estado de honradez y el sentimiento que tenía lugar en ella por tener un régimen de apariciones diverso que las demás niñas, a la vez que su reacción ante los comentarios de la gente:

    "Es que a mí la gente no me quiere porque yo veo menos a la Virgen y yo quiero lo que Ella quiera. Ella hace ya 18 días que no la veo pero yo la quiero como cuando la veo". Esta carta está escrita el 19 de Septiembre de 1962.

Yo también he dudado un poco de que el milagro venga. Un día, estando en mi habitación, oí una voz que me decía: 
—"Conchita, no dudes que mi Hijo hará el milagro".

    Esta voz la sentí en mi interior, pero tan clara, como si fuera con los oídos, mejor aún que si fuera con palabras, me dejó una paz y una alegría tan profunda mayor que cuando veía a la Virgen.

A Plácido es el primero a quien he contado todo esto. Después él, lo comunicó a otros. Le llaman "locuciones"

Plácido Ruiloba es testigo de las Apariciones, venia con frecuencia desde su casa en Santander e hizo numerosas grabaciones, desde un principio ha seguido con mucho interés todos los acontecimientos que se desarrollaban en Garabandal.

En las locuciones no hay palabras en un sentido gramatical. No puede decirse que la Virgen o Nuestro Señor emplee palabras españolas o francesas o de otro idioma. Directamente llegan a la facultad de entender y de sentir. Por eso es más profundo, más seguro y menos sujeto a error.

Se puede llamar también voz de alegría, voz de felicidad, voz de paz. Desde entonces no he vuelto a dudar. 

 

 

 

Transcurrieron los días y no he vuelto a oír esa voz, lo que me ha dado mucha pena. Pero comprendía que Dios no me iba a dar tanta felicidad tan a menudo, sin merecerlo.

    Me han hecho mucho bien las locuciones. Es como si la Santísima Virgen estuviera dentro de mí ¡Qué felicidad! . . .

    Después de un mes he vuelto a oír esa voz de felicidad interior, sin palabras, en la Iglesia.

    Prefiero esas locuciones a las apariciones porque en las locuciones la tengo en mí misma.

    ¡Ah, qué felicidad que la Santísima Virgen esté dentro de mí y qué vergüenza ser tan mala en este mundo!

    Me gusta tener más a Jesús dentro de mí. Jesús quiere darme la Cruz para purificarme. ¡Ojalá con más cruces pueda hacer algo por el mundo!

    Con la ayuda de Dios, pues yo sola soy nada.

 

Una oración que digo a Jesús es:

¡Ay, Jesús Mío! ...

 

Este diario está inconcluso. Después de esto nos consta que Conchita ha escrito más, pero la discrección tanto de ella como de su madre ha hecho que por el momento permanezca secreto.