Hermosas enseñanzas de nuestra madre del cielo

17.09.2011 17:52

 Hermosas enseñanzas de nuestra madre del cielo

Hacer sacrificios, hacer penitencia. La importancia
 de rezar por las Benditas Almas del Purgatorio.

 


Vengo por todos mis hijos con el deseo
de acercarlos a nuestros Corazones

 

La Virgen quiere que hagamos Sacrificios y Penitencia.

 

Dice Conchita en su diario:

-- "A mí, por Semana Santa, me mandó la Virgen que fuera a las cinco de la mañana a rezar el rosario en "la calleja"; y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia."

 

Hermosas enseñanzas de nuestra Madre del Cielo. La Virgen quiere que todo lo que hacemos, lo hagamos por Amor a Dios.

Dice Mercedes Salisachs en su relato:

Muchos de los recién llegados que seguían a las niñas no comprendían el motivo de las marchas extáticas de las niñas, de un sitio a otro, y, entre los rezos de las niñas, se quejaban y deseaban conocer el por qué de estas cosas. Ya habían olvidado el primer mensaje de la Virgen cuando Ella pidió: "hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia"


 

 

Una noche, Padre Eliseo Buedo pidió a Mari Loli que preguntase a la Virgen por qué nos hacía esperar tanto tiempo por su llegada, es decir la tercera llamada de la Virgen. ¿Acaso la molestaban nuestras conversaciones nocturnas?.

Cuando Mari Loli salió del éxtasis dijo que la Virgen no estaba molesta por nuestra conversación pero que la haría muy feliz el que rezásemos aunque solo fuese un Rosario. Era muy claro que la causa por la que nos tenía en vela era para que hiciésemos penitencia y rezásemos porque esto nos acercaba más a Dios y salvaba muchas almas.

En realidad yo no necesitaba cuestionarme esto porque la noche anterior tuve una prueba muy clara de lo que la Virgen nos quería decir: viendo que había un considerable espacio de tiempo entre la primera llamada de la Virgen y la segunda, decidí irme a la cama y que alguien me avisase cuando las niñas tuviesen la segunda llamada. Justo cuando me iba de la casa de Mari Loli, ella vino y me susurró al oído: "acabo de recibir la segunda llamada de la Virgen". Era sobre las once de la noche, por lo que me decidí a esperar. Pero, al contrario de otras ocasiones en que la Virgen vino poco tiempo después, esta vez no vino hasta casi las ocho de la mañana siguiente. Faltaban solo veinte minutos para las ocho.

Lo que me quería decir la Santísima Virgen era bien claro para mí:

-- Ella quería que estuviéramos en vela, esperándola, y que rezásemos.

La gente del pueblo comprendió desde el principio la necesidad de hacer penitencia. No olvidaré la lección que me dieron las tres mujeres que vivían en la casa donde me hospedaba: Una mañana, sobre las cinco de la mañana, iba a mi habitación cuando las encontré, a ellas y sus hijas, sentadas en la cocina rezando. Les pregunté:

-- ¿Cómo es que no os acostáis si no vais con las niñas por el pueblo?

 La respuesta fue bien evidente:

-- Porque es sábado y tenemos que hacer algún sacrificio. Cuando las niñas terminen su éxtasis nos iremos a dormir.

 

 

En ese momento no estaban siguiendo a las niñas en éxtasis por las calles del pueblo pero se sentían felices de acompañarlas espiritualmente todo el tiempo que la Santísima Virgen anduviese con las niñas por el pueblo.

Cuando Conchita llegó a su casa después de rezar el Rosario por el pueblo seguida de la multitud que la acompañaba por aquellos caminos pedregosos y entre el barro, yo observaba a la gente que entraba en la cocina de su casa.

Vi a mi marido exhausto e impresionado pero incapaz de comprender lo que sucedía. Mi hijo Javier estaba allí. Tuvo muchas pruebas y estaba convencido que todo lo de Garabandal era de Dios. Vi también a dos monjas y creo que también el P. Buedo estaba presente.

Cuando Conchita volvió a la normalidad me miró; me quería decir algo. Me dijo:

-- La Virgen me ha dado un mensaje para ti. Ella me dijo que tu hijo Miguel está muy feliz porque, gracias a tus Oraciones, sus dos amigos, que estaban en el Purgatorio, fueron al Cielo hoy.

-- ¿Qué amigos? ¿los dos que murieron con él en el accidente de automóvil?

Conchita no me dejó terminar:

-- Sí, esos ...

    Yo estaba emocionadísima. Conchita continuó:

-- Esta es la causa por la que tu hijo Miguel te pidió que rezases por las Benditas Almas del Purgatorio. Él quería que sus dos amigos, que iban con él, fuesen al Cielo y gozasen de la Visión de Dios.

Ahora, todo en mi mente se aclaró, todo lo que no había entendido antes. Fue durante la fiesta de San Miguel, el sábado. La Virgen no me dijo lo que Miguel deseaba sino que envió al Ángel como su mensajero para que me lo dijese: que lo que Miguel, mi hijo que estaba en el Cielo, deseaba, era que rezase por las Benditas Almas del Purgatorio.

Esa noche, todavía sobrecogida por lo que Conchita me dijo, le pedí a Mari Loli que diese gracias a la Santísima Virgen. La respuesta de la Santísima Virgen me dejo aún más emocionada:

-- La Virgen dice que no tienes que darle gracias a Ella, que más bien Ella debería darte las gracias a ti por lo mucho que has rezado como te lo pidió tu hijo.

La importancia de las Oraciones que se rezan acá en la tierra para salvar las almas es enorme. La Virgen iba con frecuencia con sus niñas y la gente a rezar por las Benditas Almas del Purgatorio, incluso en las mismas puertas del Cementerio.

Dice Mercedes:

Cada vez que recuerdo este episodio, en vez de desvanecerse con el tiempo, es como si cada día estuviese más presente en mi mente. Claramente no era solamente un mensaje personal. Era algo trascendente de muchísima importancia. Muestra el poder de la Oración por las Benditas Almas del Purgatorio; el valor del sacrificio y la penitencia; el hecho de que la amistad sigue después de la muerte; la diferencia entre morir preparado, como estaba mi hijo, o morir por sorpresa, como sucedió con los amigos de Miguel, aún cuando eran buenos amigos.

Pensaba en la dificultad que tenía mi marido para creer aun cuando había visto hechos prodigiosos que le tenían desconcertado. Le fe es un don de Dios. Quizás fue por estas dudas que Conchita, en éxtasis, casi le obligó a besar el Crucifijo por tres veces y durante un tiempo más de lo normal. Parecía como que quería aumentar su fe en las Apariciones.

Antes se le había oído a Conchita decir a la Virgen:

-- ¡Haz que el marido de Mercedes crea como ella!