Garabandal y el sacerdócio - Por el P. Materne Laffineur

21.09.2011 11:22

 Garabandal y el sacerdócio


Por el P. Materne Laffineur

 
Además de una devoción por la Eucaristía, Garabandal enseña una gran devoción por el sacerdocio. Nuestra Señora enseña a las niñas a rezar frecuentemente por los sacerdotes. Loli dijo un día: “Rezo a menudo por ellos, especialmente por los que desean no ser sacerdotes. Rezo para que continúen por lo menos diciendo misa.”
Tienen la mayor reverencia y el mayor afecto por todos los miembros del clero, hasta el punto que se las ha reprendido por dar más cálida bienvenida a los sacerdotes que a los laicos.

A pesar de la imprudencia y de la desconcertante hostilidad de ciertos sacerdotes, no se ha oído nunca a las niñas hacer de ellos la menor crítica, ni mostrarles la menor descortesía. Además insisten en rezar por ellos, especialmente por los que causan sufrimiento a los niños por razones que éstos desconocen.

A todo el que manifiesta sorpresa sobre eso, Loli responde: “Si me encontrase en presencia de un ángel y de un sacerdote, saludaría primero al sacerdote, y a él haría la primera reverencia.”

Todo esto no les impide conducirse como verdaderas niñas españolas, con una vivacidad que nos recuerda ciertas respuestas dadas por su ilustre compatriota Santa Teresa de Ávila.

Un teólogo, joven y cabal sacerdote, preguntó a Conchita: “Ya que piensas que el sacerdote tiene más poder que el ángel ¿a quién prefieres ver, al ángel o a mí?
- Oh, ¡al ángel, por supuesto! ¡Es mucho más guapo que tú!”

Otro clérigo, pensando someter a las niñas a un test psicológico, hizo a Conchita esta extraña pregunta: “Si tu cura párroco no fuera hombre ni mujer, sino un animal, ¿qué clase de animal querrías que fuese? 
- ¡Un cordero!
-¿Porqué?
- Porque sería como Jesús, que Se sacrificó por nosotros”.