A la tercera semana ya le dije: ¡Estoy curado!.

16.09.2011 22:55

 D. Felipe lamadrid, párroco de potes

A la tercera semana ya le dije: ¡Estoy curado!.

 


Hermosa vista de Garabandal y la Sierra de Peña Sagra, al fondo en lo más alto. A los pies del monte Hormazo se ven Los Pinos, en el centro de las foto. El pueblo está casi totalmente tapado por una loma que hay a su entrada.

 

Don Felipe Lamadrid Pérez, párroco de Potes.

Potes es una hermosa población de la comarca de Liébana, en la parte Sur Occidental de la Sierra de Peña Sagra, frente a los Picos de Europa, que tiene, a solo tres kilómetros, la más grande reliquia de la Cruz verdadera de Jesús en el Monasterio de Santo Toribio.

Dice D. Felipe:

Yo padecía de mareos y vértigo producidos por mi oído. Me lo dijo el doctor Eutiquiano Recio. Lo tuve durante 45 meses y tenía que sentarme durante una hora para que se me pasara.

Yo he visitado Garabandal desde el año 1988, pues hasta entonces estaba prohibido por los Obispos; comencé a ir cuando el Obispo Don Juan Antonio del Val levantó dicha prohibición.

Foto: D. Juan Antonio del Val, Obispo de Santander durante los años de 1971 a 1991.

En varias declaraciones del Obispo de Santander, Don Juan Antonio del Val, dijo que desde 1985 dio permiso al párroco de Garabandal Don Juan Gómez para que los Sacerdotes visitantes pudiesen decir la Santa Misa en la Iglesia del pueblo.

Foto: Michael Tubberty, productor del vídeo "Los Testigos" sobre las Apariciones de Garabandal, hablando animosamente con el Obispo de Santander monseñor D. Juan Antonio del Val.

De este video, ya traducido a numerosos idiomas, ha dicho el Obispo que "es un vídeo maravilloso" y tiene concedido el "Imprimatur". El señor Obispo da también su testimonio como testigo en este video ya que el presenció algunos de los éxtasis de las niñas.

En 1988 ya había permiso para que los Sacerdotes celebrasen la Santa Misa en la Iglesia de Garabandal y así lo dijo el Obispo D. Juan Antonio del Val durante una entrevista de la Televisión cántabra. El señor Obispo también lo hizo saber por medio de una carta al párroco de Garabandal para que la leyese públicamente.

Continúa D. Felipe Lamadrid:

El trece de octubre subí a Garabandal, que era una fecha significativa de Fátima y que para mi Garabandal es su continuación. Subo una vez al mes, digo misa y luego confieso a las personas que lo desean.

El mismo trece por la tarde, en el Vía Crucis, yo tenía el convencimiento que la Virgen me iba a hacer una gracia, porque yo tenía mucha Fe.

A la semana siguiente yo le digo al doctor Recio que no me habían dado los vértigos, que antes me daban dos o tres veces por semana, aunque nunca durante la Santa Misa que celebraba.

En la segunda semana le repetí lo mismo, aunque le dije que teníamos que esperar, y a la tercera semana ya le dije: ¡Estoy curado!.

De todo esto han pasado cinco años y no he vuelto a sentir nada a pesar de mis años. Desde esa fecha ese mal desapareció gracias a Dios y a la Santísima Virgen, pues me impedía realizar mis funciones de sacerdote, ya que con el vértigo estaba expuesto a tener un gran contratiempo en mis desplazamientos.

Felipe Lamadrid.